La verdad, me he parado a revisar los últimos post y creo que cuando menos los
títulos tienen cierto tufillo pesimista, quizás como la flor de almendro que se puede ver al fondo de esta imagen que me he traído de AQUÍ.
Post como este, este o este otro no me ayudan a despertar “mi parte más positiva” pero es que ser pesimista puede ser guay como afirmó alguna vez Yoriento en su blog y yo quiero ser el “pesimista positivo”.
Si has llegado hasta aquí, estarás pensando que tiene que ver esta introducción con el título del post y es que esta pequeña reflexión viene a cuento porque ayer en el curso de PNL (le he prometido a Pedro pegar un post a final de mes) hemos hablado sobre el mapa mental del líder y la verdad, si definimos ser líder como aquella persona con capacidad para movilizar a una serie de personas con el fin de lograr un objetivo previamente establecido, nos desborda el optimismo porque realmente parece fácil esto de ser un líder visto la cantidad de personas que podemos meter en esta “definición saco”.
La pena es que si a esta definición le sumamos algo así como la misión y las principales funciones que entendemos debe tener un líder:
-
Percibir la necesidad del cambio
-
Crear una nueva visión
-
Establecer prioridades
-
Movilizar a los seguidores
-
Resolver tensiones y conflictos
-
Mantener y fortalecer la cohesión del grupo
-
Conseguir los fines propuestos
Archivado bajo:Liderazgo